sábado, 3 de noviembre de 2007

Utopía - Eduardo Galeano


Ella está en el horizonte.
Me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos
y el horizonte se corre
diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine
nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve:para caminar.

Debo confesar - Albert Einstein

Siendo un amante de la libertad, cuando llegó la revolución a Alemania miré con confianza a las universidades sabiendo que siempre se habían vanagloriado de su devoción por la causa de la verdad. Pero las universidades fueron acalladas.Entonces miré a los grandes editores de periódicos que en ardientes editoriales proclamaban su amor por la libertad. Pero también ellos, como las universidades, fueron reducidos al silencio, ahogados a la vuelta de pocas semanas.
Sólo la Iglesia permaneció de pie y firme para hacer frente a las campañas de Hitler para suprimir la verdad. Antes no había sentido ningún interés personal en la Iglesia, pero ahora siento por ella gran afecto y admiración, porque sólo la Iglesia ha tenido la valentía y la obstinación de sostener la verdad intelectual y la libertad moral.

Debo confesar que lo que antes despreciaba ahora lo alabo incondicionalmente.




(Declaración de Albert Einstein, publicada por "Time Magazine" el 23 de diciembre de 1940, p. 40)
Dibujo de Andy-Warhol

Camas Vacias - El Maestro Joaquin Sabina


Ni tu bordas pañuelos ni yo rompo contratos,
ni yo mato por celos ni tu mueres por mi,
antes de que me quieras como se quiere a un gato
me largo con cualquiera que se paresca a ti.

De par en par te abro las puertas que me cierras,
me cuentan que el olvido no te sienta tan mal,
la paz que has elegido es peor que mi guerra
aquella cama nido parece un hospitla.

Yo en cambio no he sabido ir a favor del viento
que muerde las esquinas de esta ciudad impía,
pobre a prendiz de brujo que escupe al firmamento
desde un hotel de lujo con dos camas vacias.

¿Quién hará mi trabajo debajo de tu falda?,
la boca que era mia ¿de que boca será?,
el roto de tu ombligo ya no me da la espalda
cuando pierdo contigo lo que gano al billar.

Aunque nunca me callo, guardo un par de secretos,
lo digo de hombre a hombre, de mujer a mujer.
Ni me caso con nadie, ni guardo pa' mis nietos,
por no tener no tengo ni edada ni de merecer.

Como pago al contado nunca me faltan beso,
siempre que me confieso me doy la absolución,
yo no cierros los bares ni hago tantos excesos,
cada vez son mas tristes las canciones de amor
Psdt.: Del maestro de maestrso Sabina, lealo y no hay mas nada que decir.

lunes, 1 de octubre de 2007

Habla - Anonimo


Antes de tirarme a la piscina
vi a toda la gente, cada uno
en su carril, que no se habla.
Y pensé yo que qué triste.
Al volver después en autobús
vi a toda la gente, cada uno
en su asiento, que no se habla.
Y pensé yo que qué triste.
Entonces sonó mi teléfono
y vi que eras tú... no descolgué,
no sabía qué decirte, ¡qué triste!

Así, verte de lejos - José Ángel Buesa


Así, verte de lejos, definitivamente.
Tú vas con otro hombre, y yo con otra mujer.
Así, como el agua que brota de una fuente,
aquellos bellos días ya no pueden volver.


Así, verte de lejos y pasar sonriente,
como quien ya no siente lo que sentía ayer,
y lograr que mi rostro se quede indiferente
y que el gesto de hastío parezca de placer.


Así, verte de lejos, y no decirte nada
ni con una sonrisa, ni con una mirada,
y que nunca sospeches cuánto te quiero así.


Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo,
la noche entera es corta para soñar contigo
y todo el día es poco para pensar en ti.

La amistad correcta segùn Francesco Alberoni


En la amistad, la distancia entre lo ideal y lo real debe ser corta, no podemos proclamar una cosa y hacer otra. Los pactos han de ser respetados, la confianza recompensada.

La amistad ha de ser leal, sincera, límpida. El amigo debe querer el bien del amigo no con palabras sino en la práctica, debe acompañarlo en los momentos de necesidad. En la amistad no se puede engañar ni hacer el mal, hay que saber cuáles son las virtudes del otro y valorarlas. El amigo ha de ser abierto, lleno de vida, divertido, no debe aburrir ni abrumar, y tampoco debe ser demasiado generoso, exagerado con los regalos, puesto que si es así suscita la necesidad de correspondencia y reconocimiento, que resulta muy pesada. La amistad debe ser fresca, ligera, incluso cuando es heroica. La amistad dice siempre, incluso delante de la muerte: «no hay de qué».


La amistad existía en época de Confucio y existe hoy, y no hay motivos para pensar que vaya a desaparecer en el futuro. La amistad es tan sólo un modelo ideal que requiere ser respetado. Mientras lo sigamos, el mundo seguirá colmado de amigos, amigos que al vernos nos sonreirán.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Las predicciones de Arthur C. Clarke


Nadie puede predecir el futuro. Lo que intento hacer en mis libros es extrapolar “futuros posibles”, aunque ciertos inventos o acontecimientos totalmente imprevistos pueden convertir cualquier previsión en un absurdo al cabo de muy pocos años. El ejemplo clásico es la afirmación, hecha en los años cuarenta por el entonces director de IBM, de que el mercado mundial de computadoras sólo daba para la venta de unas cinco unidades. ¡Yo tengo un número mayor en mi oficina!

Tal vez no estoy en una posición para criticar: en 1971 vaticiné que el hombre llegaría a Marte en 1994; ahora podríamos considerarnos afortunados si lo conseguimos antes del año 2010. No obstante, me siento orgulloso por el hecho de que los satélites de comunicaciones hayan sido situados justo en el lugar que sugerí en 1945. Aún así, quisiera curarme en salud en lo que respecta a la cronología que presento a continuación. Algunos de los acontecimientos que figuran en ella (particularmente las misiones al espacio) ya han sido programados y, por consiguiente, se llevarán a cabo en la fecha fijada. Creo que los demás sucesos podrían ocurrir, aunque espero que algunos de ellos nunca se hagan realidad. He resistido la tentación de presentar desastres curiosos y probables porque conviene ser optimista ante el futuro. El optimismo puede contribuir a que las profecías se cumplan.


2007 La NASA lanza el telescopio espacial Next Generation, sucesor del Hubble.

2009 La detonación accidental de una bomba atómica siembra la desolación en Corea del Norte. Tras un breve debate en la ONU, se destruyen todas las armas nucleares.

2010 Se desarrollan los primeros generadores cuánticos, lo que permite la explotación de la energía del espacio. Los primeros, disponibles en modelos fijos y portátiles de hasta sólo un par de kilovatios, pueden producir electricidad indefinidamente. Las centrales eléctricas comienzan a cerrar.

2011 Se obtienen imágenes del animal vivo más grande del mundo en la falla de las islas Marianas: un pulpo de 75 metros.

2015 Consecuencia de la creación del generador cuántico, se consigue el control total de la materia a nivel atómico.

2016 Se suprimen las monedas y el megavatio-hora es ahora la unidad de cambio.

2017 China celebra sus primeras elecciones parlamentarias.

2019 Un meteorito choca contra el Polo Norte. Los maremotos que se producen como consecuencia causan daños considerables en las costas de Groenlandia y de Canadá. Se pone en funcionamiento el “Proyecto Guardián del Espacio” para detectar y desviar cometas que presentan riesgo de colisión contra la Tierra.

2020 La inteligencia artificial alcanza el nivel de los seres humanos. A partir de este momento habrá dos especies inteligentes en el planeta Tierra, y una de ellas comienza a desarrollarse mucho más rápido que la otra. Se lanzan sondas interestelares provistas de IA a las estrellas más cercanas.

2021 Los primeros seres humanos llegan a Marte y se encuentran con algunas sorpresas desagradables.

2023 Se clonan dinosaurios a partir de ADN creado por computadoras. Se inaugura en Florida el “Zoológico Triásico” de Walt Disney.

2024 Se detectan señales infrarrojas provenientes del centro de la Vía Láctea.

2025 Las investigaciones neurológicas conducen finalmente a la comprensión de todos los sentidos, y se hace posible la entrada directa de estímulos. Una consecuencia inevitable es la creación del “braincap” (gorro cerebral). Todo el que lleve este casco metálico puede entrar en un mundo nuevo de experiencias e incluso fundirse en tiempo real con la mente de otras personas. El braincap es un gran adelanto para los médicos, quienes lo emplean para experimentar los síntomas de sus pacientes (adecuadamente atenuados). También revoluciona la abogacía: con el advenimiento de este artilugio resulta imposible mentir deliberadamente. Ya que el braincap sólo funciona sobre una cabeza rapada, la producción de pelucas pasa a ser una de las principales industrias.

2036 China supera a Estados Unidos en Producto Bruto Interno, convirtiéndose en la mayor economía del mundo.

2040 Se pone a punto el Replicador Universal: cualquier objeto, por más complejo que sea, puede crearse si se cuenta con los materiales necesarios y la matriz adecuada. Se pueden crear literalmente diamantes o platos de gourmet a partir de tierra. Como consecuencia, comienza la reducción progresiva de la agricultura y la industria, poniendo fin así a ese invento reciente de la historia humana: el trabajo. Se produce un auge en el arte, la industria del ocio y la educación. Se recrean deliberadamente sociedades de cazadores y recolectores; enormes zonas del planeta, que dejan de utilizarse para la producción de alimentos, recuperan su estado original.

2045 La vivienda totalmente independiente, móvil y con planta de reciclaje propia se perfecciona. El carbón necesario para la síntesis de alimento comienza a extraerse del bióxido de carbono de la atmósfera.

2050 Fuga de Utopía. Aburridos por la vida pacífica y poco emocionante de esta era, millones de personas deciden someterse a tratamientos de conservación criogénica para emigrar al futuro en busca de aventuras. Se establecen enormes hibernáculos en la Antártida y en las regiones de los polos lunares donde la noche es perpetua.

2051 Comienza la creación de colonias autónomas y robotizadas en la Luna, donde los ancianos viven más tiempo a causa de la baja fuerza de gravedad del satélite.

2057 4 de octubre. Centenario del Sputnik 1. El nacimiento de la era espacial se celebra no sólo en la Tierra, sino también en la Luna, Marte, Europa, Ganímedes y Titán, así como en estaciones espaciales situadas en la órbita de Venus, Neptuno y Plutón.

2061 Vuelve el cometa Halley; los humanos logran descender hasta su núcleo. El sensacional descubrimiento de formas de vida tanto activas como en estado latente viene a confirmar la hipótesis de que hay vida en todas partes.

2090 Comienza la quema a gran escala de combustible fósil para reponer el bióxido de carbono que se había extraído de la atmósfera, con ello se produce el recalentamiento del planeta y se aplaza la próxima era glacial.

2095 El desarrollo de un verdadero motor espacial, un sistema de propulsión que reacciona contra la estructura del espacio tiempo, convierte a los cohetes en artefactos obsoletos y permite alcanzar velocidades cercanas a la de la luz. Parten los primeros exploradores humanos a sistemas solares cercanos que resultan prometedores, de acuerdo a los estudios previos realizados con sondas espaciales.

2100 Comienza la historia...

Cuida tus ojos - Marcela Serrano


Mi abuela me enseñò a leer.

Mi abuela me neseñò los libros y me traspaso su amor hacia ellos. No tuve elcciòn, fue su herencia. Mi abuela me dijo que con los libros yo nunca estaria sola.

Me enseñò a cuidar mis ojos adueñandome de ellos como el lugar mas preciado, el mas nìtido. Me explicò que si alguna vez fallasen los oìdos, no seria tan grave, poco me perderìa, todo lo que valìa escuchar se habìa escrito y lo rescatarìa con mi ojos. Me dijo que si alguna vez fallase la voz, no seria el fin. Recibirìa el sonido exterior sin devolverlo y nadie lo echarìa en falta, menos yo. Estaban las palabras para ser ejecutadas: por mis oìdos las que ya estaban concebidas, por mis manos las que quisiera inventar. Al final, sin mencionar siquiera otras carencias como el olfato o el gusto, mi abuela me dijo que ignorara la sordera y la mudez si llegasen a acometerme, que la ùnica falta total era la ceguera.

Que cuidara mis ojos. Sòlo con ellos podrìa leer. Sòlo ellos me salvarìan de la soledad.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Una mujer exquisita ... - Gabriel Garcia Marquez


Una mujer exquisita ...
no es aquella que más hombres tiene a sus pies,
si no aquella que
tiene uno solo que la hace realmente feliz.
Una mujer hermosa no es la más joven,
ni la más flaca,
ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo,
es aquella que con tan solo una
sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida.
Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos,
ni más cargos académicos,
es aquella que sacrifica su sueño por hacer felices a los demás.
Una mujer exquisita no es la más ardiente,
sino la que vibra al hacer al amor solamente con el hombre que ama.
Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada por ser admirada por su belleza y elegancia,
es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.

Y un hombre...un hombre exquisito es aquel...que valora a una mujer así.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Para que no me olvides - Marcela Serrano (Fragmento)


Y victoria, con los ojos cerrados, debe haber soñado con la suya. Quizas soñaba con su padre, ese Bernardo oscuro y fornido que mostraban las fotografìas, con sus bigotes gruesos y su pelo negro tan cerca de las cejas y que jugaba con su hija. Si tù eres màgico, papà, ¿que magia me haras hoy dìa? Te harè desaparecer. ¿Còmo? Entonces èl le hablaba al aire, abracadabra pata de cabra, y alzaba las manos moviendo cada coyuntura de los dedos como si de ellos emanaran imperceptibles efluvios y con voz de mago todopoderoso decìa: a partir de este momento, Victoria serà invisible. Acto seguido preguntaba ¿ y donde esta Victoria? ¡desapareciò Vcitoria! Ella corrìa alrededor de la pieza gritando, ¡aqui estoy, aqui estoy!, pero los demas simulaban no verla. Contenta giraba por la casa, ¡no existo, no existo!, pensando gustosa en las maldades que haria ahora que naie la veìa. Cuando vencìa el aburrimiento se arrimaba a los pies de su papà y tomàndose de sus pantalones de decìa al oìdo, hazme aparecer quiero estar contigo. Y èl con su magia total, la traìa de vuelta a la vida. Una noche, Victoria, muy preocupada, lo llamò a su habitaciòn y desde el calor de las sàbanas le dijo casi susurrando, papà ¿que pasa si alguna vez se te olvida que me has hecho invisible y quedo desaparecida para siempre? No, mi niña, no temas, no se me olvidarà. Y si de repente algo te pasa, si debes irte en ese momento o si alguien te hace desaparecer a ti, ¿què me pasarà? tu papà es un mago, nada te puede suceder. Y si asì fuera, mi magia te traerìa de vuelta. Pero descuidad, chiquitita, yo siempre estarè.

martes, 28 de agosto de 2007

Teoria del Miedo - Segun Michel Moore

Los peregrinos fueron a América porque temían ser perseguidos. Temor, miedo... ¿Y qué pasó luego? Los peregrinos llegaron a América, temerosos y asustados, se encontraron a los indios y tuvieron miedo de ellos, así que los mataron; luego empezaron a tener miedo de sus paisanos, empezaron a ver brujas por todas partes y las quemaron; luego, hicieron la Revolución y ganaron, pero tenían miedo de que los ingleses volvieran. Entonces, alguien escribió la Segunda Enmienda, que dice: Conservad vuestras armas porque los ingleses podrían regresar. ¿Y qué pasó? ¡Los ingleses volvieron de verdad! Y ¿qué es lo peor que se le puede hacer a un paranoico? ¡Que sus miedos se conviertan en realidad! El miedo que sienten los americanos se remonta a la época en que en este país vivía una población de esclavos que, en los 86 años transcurridos desde la Guerra de Independencia de 1776 a la Guerra Civil en 1861, se incrementó de forma desmedida, pasando de 700.000 a 4 millones de individuos. Los blancos estaban aterrorizados por la idea de que los negros pudieran obtener la libertad. En 1863 Samuel Colt inventó el revólver (el arma de seis tiros). Hasta ese momento era imposible hacer más de un disparo a la vez. En los 10.000 años anteriores, siempre había sido necesario recargar todas las armas antes de hacer un segundo disparo. En cambio, el Colt era portátil y económico. Y así los blancos del Sur se armaron con lo que llamaron “El Pacificador” y lograron mantener la esclavitud 25 años más. En los 40 años siguientes, Colt en mano, se exterminó a los indios. Por el miedo, los blancos fundaron el Ku Klux Klan y poco después la Asociación Nacional del Rifle, que quería que las armas las tuvieran exclusivamente los blancos. Cuando en los años cincuenta, la población de color se hartó y se rebeló los blancos construyeron y se refugiaron en barrios residenciales con montones de armas. Resultado: gran parte de los 250 millones de pistolas y fusiles existentes en Estados Unidos son propiedad de los blancos que viven en barrios residenciales muy tranquilos y seguros, donde prácticamente no hay delincuencia. Y por esa razón, en Estados Unidos, la mayor parte de los crímenes ocurren en las casas, entre marido y mujer, entre novios, entre compañeros de trabajo.

jueves, 9 de agosto de 2007

La Amigdalitis de tarzan - Alfredo bryce Echenique (fragmento)


"Nunca hubo una pareja que se separara en un aeropuerto con una fe tan grande en el futuro, con tantas ilusiones compartidas y tantos proyectos comunes, como Fernanda y yo. ¿Fue simple buen gusto, simple deseo de que acabara con besos y sonrisas esa semanita que terminó por convertirse en un sueño realmente vivido y compartido? Ahora que muchos de esos intensos deseos pertenecen al pasado, ahora que nada nos salió del todo mal ni tampoco bien, ahora que sólo quedan un montón de cartas de Mía, alguno que otro trozo escrito por mí y también algunas de mis cartas posteriores al robo de Oakland, muchísimo cariño y amistad, y la misma confianza y complicidad de siempre, tal vez lo único que podríamos decir Fernanda y yo es que hay despertares sumamente inesperados y que, incluso, a veces, en nuestro afán de no causarle daño alguno a terceros, terminamos convertidos nosotros en esos terceros. Y bien dañaditos, la verdad."




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PSDT: comentario aparte


Recomendable: Para esos amores que se hacen imposibles y no es culpa de ninguno de los dos. Para el que se dio cuenta que estaba enamorado justo el día antes de que la chica se te vaya para siempre a algún país donde seguro ni hay teléfono. Para el que encuentra una relación que vale la pena en el momento menos oportuno. Para todos los que tienen pésima suerte con eso del ETA.


Se lo regalaría a: La chica con la que siempre fui mejor por carta. La chica con la que siempre seré mejor en persona. La que sabe que le estoy dedicando este libro por razones obvias.

LO POLITICAMENTE CORRECTO POR uMBERTO eCO



En Estados Unidos, las degeneraciones de lo "Politicamente Correcto" han impulsado la aparición de una gran cantidad de falsos y divertidísimos diccionarios "Politicamente Correcto" , en los que a veces no se sabe muy bien si cierto término en realidad ha sido propuesto o se ha inventado con intención puramente crítica. De hecho, junto a sustituciones ya corrientes, se encuentran socialmente separado por encarcelado, funcionario del control bovino por cowboy, corrección geológica por terremoto, residencialmente flexible por vagabundo, ereccionalmente limitado por impotente, horizontalmente accesible por mujer de mala vida, regresión folicular por calvicie y hasta carente de melanina para indicar un hombre blanco. [...]
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Además, a menudo se confunde sugerencia moral con obligación legal. Una cosa es decir que es éticamente incorrecto llamar maricones a los homosexuales y afirmar que, si el que lo hace es un ministro, y lo hace además en papel con membrete del ministerio, hay que hablar solamente de miserable incivismo. Y otra cosa muy distinta es decir que si se expresa así ha de ser encarcelado (a menos que Tremaglia llame maricón a Buttiglione, en cuyo caso sería comprensible una querella con exigencia de reparación de daños morales). Pero, dejando aparte la vulgaridad de Tremaglia, no parece que exista ninguna ley que castigue con años o meses de cárcel a quien diga barrendero en vez de técnico ecológico, y en definitiva no es más que una cuestión de responsabilidad personal, buen gusto y respeto a los deseos ajenos. [...]

LA HISTORIA DEL REY TRANSPARENTE. Rosa Montero (Fragmento)

Soy mujer y escribo. Soy plebeya y sé leer. Nací sierva y soy libre. He visto en mi vida cosas maravillosas. He hecho en mi vida cosas maravillosas. Durante algún tiempo, el mundo fue un milagro. Luego regresó la oscuridad. La pluma tiembla entre mis dedos cada vez que el ariete embiste contra la puerta. Un sólido portón de metal y madera que no tardará en hacerse trizas. Pesados y sudados hombres de hierro se amontonan en la entrada.Vienen a por nosotras. Las Buenas Mujeres rezan. Yo escribo. Es mi mayor victoria, mi conquista, el don del que me siento más orgullosa; y aunque las palabras están siendo devoradas por el gran silencio, hoy constituyen mi única arma. La tinta retiembla en el tintero con los golpes, también ella asustada. Su superficie se riza como la de un pequeño lago tenebroso. Pero luego se aquieta extrañamente. Levanto la cabeza esperando un envite que no llega. El ariete ha parado. Las Perfectas también han detenido el zumbido de sus oraciones. ¿Acaso han logrado acceder al castillo los cruzados? Me creía preparada para este momento pero no lo estoy: la sangre se me esconde en las venas más hondas. Palidezco, toda yo entumecida por los fríos del miedo. Pero no, no han entrado: hubiéramos oído el estruendo de la puerta al desgajarse, el derrumbe de los sacos de arena con que la reforzamos, los pasos presurosos de los depredadores al subir la escalera. Las Buenas Mujeres escuchan. Yo también. Tintinean los hombres de hierro bajo las troneras de nuestra fortaleza. Se retiran. Sí, se están retirando. Al sol le falta muy poco para ocultarse y deben de preferir celebrar su victoria a la luz del día. No necesitan apresurarse: nosotras no podemos escapar y no existe nadie que pueda ayudarnos.

miércoles, 8 de agosto de 2007

El insomne - Jose Manuel Enriquez Ariza



Recurre a los viejos trucos
cuenta corderos, respira
hondo y despacio, no pienses
en los asuntos del díaque se aproxima
y no acaba de llegar.
La noche es una oficina,
un teléfono que suena,
un hombre que dictamina
en voz alta sobre todas
las cuestiones de la vida.
La noche es una pesada
lección de filosofía.A
lo lejos, pasan trenes,
y en la ventana se afina
un rumor de terraplenes
sacudidos, de cornisas
afiladas por el viento,
de motores que eternizan
su fuga hacia el infinito.
Mira el reloj y resígna-te
a dejar correr las horas
que te quedan. Todavía
no ha pasado lo peor:
cuando esa luz enfermiza
que precede a la mañana
coloree las cortinas,
el sueño te habrá rendido.
Y comenzará otro día
incomprensible, extremado,
lento, prolijo. Y la vida
te parecerá otra vez
una extraña pesadilla.

jueves, 2 de agosto de 2007

Primer amor |Espido Freire| [fragmentos]

El primer amor puede surgir desde la primera adolescencia hasta la tercera edad. Se dan casos de ancianos que han descubierto, ya en la residencia, que nunca habían estado enamorados como en ese momento. Repito de nuevo que el primer amor no es siempre el primero que se experimenta, sino el que queda fijado de forma indeleble, el que sirve de referencia y guía para las relaciones posteriores. El que algunos han dado en llamar «el gran amor», o «el amor de la vida» o «el amor verdadero».

(...)

Los hombres actuales se quejan de cierta desorientación: las chicas desean que se las corteje, pero se ofenden si se comportan como machos tradicionales. Rechazan algunas muestras de cortesía, pero añoran ser tratadas como princesitas. Reclaman su independencia, pero a partir de cierta edad parecen morirse por una relación estable y unos hijos. No soportan a los machistas, pero acaban siempre con los canallas mayores del reino. ¿Quién entiende a las mujeres?


Existe una explicación a todo ese barullo: para comenzar, las mujeres han evolucionado tremendamente en poco tiempo, y los hombres no han cogido su paso: ya no se educa a las niñas como hace veinte o treinta años, pero los cambios en la educación de los niños han sido mínimos. Por otro lado, un gran número de hombres confunden la cortesía con las normas de urbanidad básicas. Por otro, muchas mujeres no saben realmente lo que desean, como la gran mayoría de los hombres.

(...)

He escuchado hasta la saciedad decir que la amistad entre hombre y mujer no existe, y he constatado que en muchos casos el dicho es cierto: se rompen las barreras, o en el objetivo inicial no figuraba la amistad, sino la conquista. Cuido a mis amigos como a perlas raras, pero instintivamente tiendo hacia una posición maternal con ellos. Pese a todo, la sospecha de que una atracción de otro tipo pueda romper la amistad, o que mi interés por ellos pueda malinterpretarse, continúa ahí, escondida, en algún lugar de mi mente.

(...)

Algunos seres luminosos y afortunados nacen con la facultad de despertar cariño y las habilidades naturales para rodearse de amor. La mayor parte de nosotros, sin embargo, no sabemos sino caminar a tumbos, tantear y equivocarnos, y sentirnos culpables por no haber estado a la altura.


O si se dejara de considerar el amor como un logro social; si no se ostentara la belleza o el dinero del compañero como un éxito propio; si no se despreciara a las personas que, por una razón u otra, han elegido permanecer solos, o no han sido lo suficientemente afortunados como para encontrar una persona que les haga felices.


O si se viviera la soledad como un estado dichoso, sereno, no como un abandono o una situación irremediable. Si se disipara ese pánico a quedarse solo, si se potenciara la seguridad en uno mismo y se disfrutara de los momentos en los que podemos gozar de la compañía de otras personas sin que nos presione la idea de conseguir pareja.


O si, por último, desapareciera el concepto de «caza y conquista» en el plano amoroso, los términos en los que se da por supuesto que una voluntad ha de ceder ante otra más fuerte, que una personalidad ha de ser doblegada, que es preciso vencer una batalla para conseguir el amor del otro. Si el amado dejara de ser un enemigo o una plaza a asediar, para convertirse en una persona cercana; si no hiciera falta enmascararse y fingir...

TAO 11 |Lao-Tse|



Treinta radios se unen en un eje;
precisamente donde no hay nada, hallamos la utilidad de la rueda.
Horneamos arcillas y hacemos vasijas;
precisamente donde no hay sustancia, hallamos la utilidad de los pucheros.
Con el escoplo hacemos puertas y ventanas;
precisamente en esos espacios vacíos, hallamos la utilidad de la sala.
Así pues, consideramos que la posesión es beneficiosa,
pero no tener nada es útil.

Ordenación sacerdotal de mujeres |Jose Antonio Marina|

Durante muchos siglos esta decisión [la negativa de la Iglesia católica a la ordenación sacerdotal de mujeres] se basaba en la ancestral desconfianza y desprecio hacia la mujer. Tomás de Aquino dice que la mujer no puede ser sacerdote porque «vive en estado de infeción», y por ello no tiene la dignidad necesaria (Sum. Theol., Supl. 39, a.1). En este momento el rechazo no se funda ya en una creencia tan insostenible, sino en una interpretación de las intenciones de Jesús de Nazaret, que me parece traída por los pelos. Se afirma que si no eligió mujeres apóstoles es porque quiso que fueran exclusivamente hombres. Esto supone olvidar que en cada momento histórico hay imposibilidades reales dependientes de la situación. Volar no es una imposibilidad, puesto que ahora hay aviones, pero lo era hace dos mil años. La mujer en Palestina no podía ni siquiera testificar en un juicio: su testimonio no tenía ningún valor. ¿Cómo se la iba a elegir para testimoniar una doctrina? Sacar de esa imposibilidad circunstancial una prohibición permanente es como decir que puesto que Jesús no usó la televisión para predicar, los cristianos actuales no deben utilizarla.

Decir que no |Mario Benedetti|



Ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero

ver que el dinero forma un cerco
alrededor de tu esperanza
sentir que otros
los peores
entran a saco por tu sueño
ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero

no obstante
cómo desalienta
verte bajar de tu esperanza
saberte lejos de ti mismo

oírte
primero despacito
decir que sí
decir sí quiero
comunicarlo luego al mundo
con un orgullo enajenado

y ver que un día
pobre diablo
ya para siempre pordiosero
poquito a poco
abres la mano

y nunca más
puedes
cerrarla.

EPITAFIOS: escoge el tuyo


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[En la tumba de un escritor]
AQUÍ YACE UNO QUE FUE FIELMENTE
DEVOTO DEL ARTE Y EL HONOR.
NO FUE GRAN COSA EN LA VIDA,
Y AHORA NO ES ABSOLUTAMENTE NADA
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A LA MEMORIA DE MI QUERIDÍSIMA MADRE
FALLECIDA EL 8-7-42 A LA EDAD DE 26 AÑOS Y
QUE POR FALTA DE MEDIOS ECONÓMICOS Y DE
CONCIENCIA SOCIAL, FUE ENTERRADA
DEPLORABLEMENTE EN ESTE LUGAR. TAMBIÉN
DESEO RENDIR OFRENDA A LA MEMORIA DE
TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE POR SU
CONDICIÓN DE HUMILDES, RELIGIÓN O IDEALES
POLÍTICOS, HAN SIDO SEPULTADOS A TRAVÉS DE
LOS AÑOS EN ESTE RECINTO TRISTE Y OLVIDADO.

MIS LÁGRIMAS, MI DOLOR, MI ODIO Y LA OSCURIDAD
NO ME DEJARON VER LA LUZ DEL LUGAR DONDE
ESTÁS. HOY, AFORTUNADAMENTE, DESPUÉS DE MIS
CONFUSIONES TE ENCONTRÉ Y MI LUZ, AUNQUE
GRIS, TIENE YA UN COLOR. LA MUERTE ES LA ÚNICA
CONDICIÓN HUMANA QUE NOS IGUALA. AUNQUE LOS
VIVOS CONTINUAMOS PERSISTIENDO EN NUESTRAS
DIFERENCIAS. QUE DIOS TE TENGA EN SU GLORIA.

TU HIJO SIEMPRE TE LLORÓ.

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[En la tumba de una niña]
UN ÁNGEL MÁS EN EL CIELO
Y UNO MENOS EN LA TIERRA.

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[En la tumba de un niño de once meses]
ERAS ÁNGEL DE HERMOSURA
Y DE TUS PADRES CONSUELO.
DIOS POR TENERTE MÁS SEGURO
TE HA COLOCADO EN EL CIELO.

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[En un cementerio civil]

NO QUIERO, CUANDO ME MUERA, NADA CON EL OTRO MUNDO:
QUIERO QUEDARME EN LA TIERRA. QUEDARME SOLO
EN LA TIERRA. SIN PARAÍSO NI INFIERNO NI PURGATORIO
SIQUIERA. QUEDARME COMO SE QUEDAN SOBRE EL SUELO
HUMEDECIDO DEL BOSQUE, LAS HOJAS MUERTAS.

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EN ESTE LUGAR REPOSAN LOS RESTOS DE UN SER QUE POSEYÓ
LA BELLEZA SIN LA VANIDAD,LA FUERZA SIN LA INSOLENCIA,
EL VALOR SIN LA FEROCIDAD Y TODAS LAS VIRTUDES DEL
HOMBRE SIN SUS VICIOS. ESTE ELOGIO QUE CONSISTIRÍA
UNA ABSURDA LISONJA SI ESTUVIERA ESCRITO SOBRE
CENIZAS HUMANAS, NO ES MÁS QUE UN JUSTO
TRIBUTO A LA MEMORIA DE ROCKY.

UN SAMOLLEDO NACIDO EL MES DE SEPTIEMBRE DE 2000
Y MUERTO EN LIMA EL 23 DE FEBRERO DE 2003.
TU AMIGO VICTOR QUE NO TE OLVIDA.

Me sobra corazòn



Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.

Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?

Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?

Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.
Me sobra corazón.
Hoy descorazonarme,
yo el más corazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.

No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Carta a un padre fugado

Querido Padre:

No te conosco, te fuiste cuando yo era recien nacido, pero igual eres mi padre y mi mi madre, padre se tuvo que volver, claro que yo ya grandecito, mi madre padre, madre volvio ha ser. Por eso te escribo nuevamente.

Gracias por contestar a mi carta: «Optimismo y felicidad», aunque no sé si con tu respuesta «Manuscrito de problemas irremediables con fines fatales» he llegado a comprender que la vida evoluciona dentro de una serie de problemas que, al no tener solución, imposibilitan la felicidad. La verdad es que ya son muchas las ocasiones en que me abres los ojos y me haces ver la realidad de las cosas. ¿Recuerdas cuando te envié la carta: «La existencia de la libertad» y tú me contestaste con la de: «Utopía de un soñador coaccionado socialmente»? Ésa sí fue una forma de hacerme poner los pies en la tierra. Recuerdo que incluso insistí hablándote de ruptura y de derecho a escoger; entonces fue cuando me mandaste la inmejorable: «Destino irrevocable». Gracias.

Hoy he querido escribirte porque con tu última carta me he sentido un poco herido y he pensado que probablemente no la habría entendido bien. ¿Por qué criticas mi falta de ambición? Me dices que es fácil creer en la felicidad cuando uno se detiene sólo ante las cosas pequeñas. No dejo de repetir las palabras con que lo has ejemplificado (que son preciosas): «Cuando el ignorante se recrea en el canto del jilguero, el sabio lo analiza, y reconoce que es un llanto de dolor». ¡Jamás hubiese pensado que los pájaros llorasen tanto! A partir de ahora me compadeceré de su canto.

Gracias. Siempre por enseñarme lo que es la vida. Tú a lo lejos, has hecho de mí una persona más responsable. Por cierto, te agradezco muchísimo la lista de problemas que has adjuntado a la carta. ¡No sabía que mi situación fuese tan deplorable! Te prometo que intentaré sonreír con menos frecuencia y, si lo hago por descuido, releeré la lista para darme cuenta de que no tengo motivos para hacerlo. Todo esto para decirte que siempre has sido un gran estímulo en mi vida, porque me has hecho sentir tan poca cosa que me he pasado la vida luchando por superarme. ¿Recuerdo cuando éra niño? Lapiceros y cucharas fueron mis juguetes, nunca se rompian. ¡Gracias a ti siempre tuve juguetes ! Los triunfos de mi niñez y de mi adolescencia te los debo a ti. En el colegio nunca tuve cuadernos decentes y eso me estimuló tanto en los estudios, que me convertí en los mejores de la clase. Yo nunca fui capaz de hacer lo mismo por ti y el dolor por verte ,no bastó para hacerme fracasar. Perdón.

En tu carta me dices que tu matrimonio es un desastre y que tu vida, como la de todos, no vale nada. Sé que no eres una persona depresiva, sino que tu situación es deprimente y comprendo que no te guste hablar de los problemas de tu vida porque tu vida es un problema. A menudo me cuentas que las desgracias ajenas no son más que una repetición de tu propia vida y, por supuesto, nunca son tan importantes. No sabes lo triste que me siento. He leído tu carta una y otra vez buscando un solo detalle con el que sentirme identificado contigo. Le he preguntado a mi Madre por qué siempre intenta hacer que cada día sea maravilloso cuando en realidad no tiene por qué serlo. Para colmo he progresado. Te prometo que he intentado no hacerlo, pero mi yo interior no ha querido escucharme, dice que no hay nadie más cualificado que yo... ¿te imaginas? Yo, que soy un inconsciente, que ni siquiera soy capaz de analizar el mundo tal como es. Lo peor es que, aunque me avergüence decirlo, en ese momento me he sentido feliz. Perdóname. Tal como dijiste en tu carta: «Lo efímero del tiempo» la felicidad no puede durar, y por eso esta larga relación que nos ha unido durante años debe terminar. Sabes que no tengo remedio, en realidad creo que no te merezco. Imagino tu cara si supieses que después de leer tu carta me fui al cine con Lizzette. Pero aún hay más... ahora me voy a una fiesta.

Espero que algún día todo el mundo esté a la altura de tus conocimientos. Yo ya no me siento capaz de seguir luchando contra mí. Siempre fui débil, como tú dijiste. Suerte con todo. Tu hijo lejano,Victor

La Fe (quin Monzo)

-Quizá es que no me quieres.
-Te quiero.
-¿Cómo lo sabes?
-No lo sé. Lo siento. Lo noto.
-¿Cómo puedes estar tan seguro de que lo que notas es que me quieres y no otra cosa?
-Te quiero porque eres diferente a todas las mujeres que he conocido en mi vida. Te quiero como nunca he querido a nadie, y como nunca podré querer. Te quiero más que a mí mismo. Por ti daría mi vida, me dejaría despellejar vivo, permitiría que jugasen con mis ojos como si fuesen canicas. Que me tirasen a un mar de salfumán. Te quiero. Quiero cada pliegue de tu cuerpo. Me basta mirarte a los ojos para ser feliz. En tus pupilas me veo yo, pequeñito.
Ella mueve la cabeza inquieta.
-¿Lo dices de verdad? Oh, Victor, si supiese que me quieres de veras, que te puedo creer, que no te engañas sin saberlo y por lo tanto me engañas a mí... ¿De verdad me quieres?
-Sí. Te quiero como nadie ha sido capaz de querer nunca. Te querría aunque me rechazaras, aunque no quisieras ni verme. Te querría en silencio, a escondidas. Esperaría que salieses del trabajo nada más que para verte de lejos. ¿Cómo es posible que dudes de que te quiero?
-¿Cómo quieres que no dude? ¿Qué prueba tengo, real, de que me quieres? Tú dices que me quieres, sí. Pero son palabras, y las palabras son convenciones. Yo sé que te quiero mucho. Pero ¿cómo puedo tener la certeza de que tú me quieres a mí?
-Mirándome a los ojos. ¿No eres capaz de leer en ellos que te quiero de verdad? Mírame a los ojos. ¿Crees que podrían engañarte? Me decepcionas.
-¿Te decepciono? No será mucho lo que me quieres si te decepcionas por tan poco. ¿Y todavía me preguntas por qué dudo de tu amor?
El hombre la mira a los ojos y le coge las manos.
-Te quiero. ¿Me oyes bien? Te q u i e r o.
-Oh, «te quiero», «te quiero»... Es muy fácil decir «te quiero».
-¿Qué quieres que haga? ¿Que me mate para demostrártelo?
-No seas melodramático. No me gusta nada ese tono. Pierdes la paciencia enseguida. Si me quisieras de verdad no la perderías tan fácilmente.
-Yo no pierdo nada. Sólo te pregunto una cosa: ¿qué te demostraría que te quiero?
-No soy yo la que tiene que decirlo. Tiene que salir de ti. Las cosas no son tan fáciles como parecen. -Hace una pausa. Contempla a Victor y suspira-. Quizá sí tendría que creerte.
-¡Pues claro que tienes que creerme!
-Pero ¿por qué? ¿Qué me asegura que no me engañas o, incluso, que tú mismo estás convencido de que me quieres pero en el fondo del fondo, sin tú saberlo, no me quieres de verdad? Bien puede ser que te equivoques. No creo que obres de mala fe. Creo que cuando dices que me quieres es porque lo crees. Pero ¿y si te equivocas? ¿Y si lo que sientes por mí no es amor sino afecto, o algo parecido? ¿Cómo sabes que es amor de verdad?
-Me aturdes.
-Perdona.
-Yo lo único que sé es que te quiero y tú me desconciertas con preguntas. Me hartas.
-Quizá es que no me quieres.

Cuento - Dos numeros menos (Jorge Bucay)



Un hombre entra en una zapatería, y un amable vendedor se le acerca:
- ¿En qué puedo servirle, señor?
- Quisiera un par de zapatos negros como los del escaparate.
- Cómo no, señor. Veamos: el número que busca debe ser... el cuarenta y uno. ¿Verdad?
- No. Quiero un treinta y nueve, por favor.
- Disculpe, señor. Hace veinte años que trabajo en esto y su número debe ser un cuarenta y uno. Quizás un cuarenta, pero no un treinta y nueve.
- Un treinta y nueve, por favor.
- Disculpe, ¿me permite que le mida el pie?
- Mida lo que quiera, pero yo quiero un par de zapatos del treinta y nueve.
El vendedor saca del cajón ese extraño aparato que usan los vendedores de zapatos para medir pies y, con satisfacción, proclama «¿Lo ve? Lo que yo decía: ¡un cuarenta y uno!».
- Dígame: ¿quién va a pagar los zapatos, usted o yo?- Usted.- Bien. Entonces, ¿me trae un treinta y nueve?
El vendedor, entre resignado y sorprendido, va a buscar el par de zapatos del número treinta y nueve. Por el camino se da cuenta de lo que ocurre: los zapatos no son para el hombre, sino que seguramente son para hacer un regalo.
- Señor, aquí los tiene: del treinta y nueve, y negros.
- ¿Me da un calzador?
- ¿Se los va a poner?- Sí, claro.
- ¿Son para usted?
- ¡Sí! ¿Me trae un calzador? El calzador es imprescindible para conseguir que ese pie entre en ese zapato. Después de varios intentos y de ridículas posiciones, el cliente consigue meter todo el pie dentro del zapato. Entre ayes y gruñidos camina algunos pasos sobre la alfombra, con creciente dificultad.
- Está bien. Me los llevo.
Al vendedor le duelen sus propios pies sólo de imaginar los dedos del cliente aplastados dentro de los zapatos del treinta y nueve.
- ¿Se los envuelvo?
- No, gracias. Me los llevo puestos.
El cliente sale de la tienda y camina, como puede, las tres manzanas que le separan de su trabajo. Trabaja como cajero en un banco. A las cuatro de la tarde, después de haber pasado más de seis horas de pie dentro de esos zapatos, su cara está desencajada, tiene los ojos enrojecidos y las lágrimas caen copiosamente de sus ojos. Su compañero de la caja de al lado lo ha estado observando toda la tarde y está preocupado por él.
- ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras mal?
- No. Son los zapatos.
- ¿Qué les pasa a los zapatos?
- Me aprietan.
- ¿Qué les ha pasado? ¿Se han mojado?
- No. Son dos números más pequeños que mi pie.
- ¿De quién son?
- Míos.
- No te entiendo. ¿No te duelen los pies?
- Me están matando, los pies.
- ¿Y entonces?
- Te explico -dice, tragando saliva-. Yo no vivo una vida de grandes satisfacciones. En realidad, en los últimos tiempos, tengo muy pocos momentos agradables.
- ¿Y?
- Me estoy matando con estos zapatos. Sufro terriblemente, es cierto... Pero, dentro de unas horas, cuando llegue a mi casa y me los quite, ¿imaginas el placer que sentiré? ¡Qué placer, tío! ¡Qué placer!

Cuento - El Negro (rosa Montero)

Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana. Una alumna rubia e inequívocamente germana adquiere su bandeja con el menú en el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa. Entonces advierte que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos. Al regresar, descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja. De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida; pero enseguida corrige su pensamiento y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aun siendo ésta barata para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países. De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual el africano contesta con otra blanca sonrisa. A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así, él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta. Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella. Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Y entonces descubre, en la mesa vecina detrás de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una silla y una bandeja de comida intacta.

Hambre - Encuesta de la ONU



La ONU resolvió hacer una gran encuesta mundial. La pregunta era: “Por favor, diga honestamente cuál es su opinión sobre la escasez de alimentos en el resto del mundo.” El resultado fue desastroso:
Los europeos no entendieron qué es escasez.


Los africanos no sabían lo que eran alimentos.


Los norteamericanos preguntaron el significado de el resto del mundo.


Los cubanos se extrañaron y pidieron más explicaciones sobre opinión.


El congreso Peruano todavía está debatiendo qué es honestamente.

Cuento - El Zar y la Camisa (Leon Tolstoi)



Un Zar, hallándose enfermo, dijo: -¡Daré la mitad de mi reino a quien me cure!


Entonces todos los sabios se reunieron y celebraron una junta para curar al Zar, mas no encontraron medio alguno. Uno de ellos, sin embargo, declaró que era posible curar al Zar.


-Si sobre la tierra se encuentra un hombre feliz -dijo-, quítesele la camisa y que se la ponga el Zar, con lo que éste será curado.


El Zar hizo buscar en su reino a un hombre feliz. Los enviados del soberano se esparcieron por todo el reino, mas no pudieron descubrir a un hombre feliz. No encontraron un hombre contento con su suerte.


El uno era rico, pero estaba enfermo; el otro gozaba de salud, pero era pobre; aquél, rico y sano, quejábase de su mujer; éste de sus hijos; todos deseaban algo.


Cierta noche, muy tarde, el hijo del Zar, al pasar frente a una pobre choza, oyó que alguien exclamaba:


-Gracias a Dios he trabajado y he comido bien. ¿Qué me falta?


El hijo del Zar sintiose lleno de alegría; inmediatamente mandó que le llevaran la camisa de aquel hombre, a quien, en cambio, había de darse cuanto dinero exigiera.


Los enviados presentáronse a toda prisa en la casa de aquel hombre para quitarle la camisa; pero el hombre feliz era tan pobre, que no tenía camisa.

Cuento: este es veridico - Julio Cortazar


A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan muy caro, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto. Ahora este señor se siente profundamente agradecido y comprende que lo ocurrido vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son inescrutables y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.

Un cuento de canibales

Determinada empresa contrató hace tiempo a un grupo de caníbales. Todo iba bien hasta que uno de los jefazos descubrió que faltaba una secretaria. Cuentan las malas lenguas que el tipo preguntó indignado a los nuevos trabajadores si eran responsables del suceso. Los caníbales juraron por sus muertos que ellos no habían sido, pero en cuanto se fue el gerifalte, sin tenerlas todas consigo, el líder del grupo los puso firmes: «A mí no me engañáis con vuestras historias», dicen que dijo. «Llevamos meses comiéndonos directivos y nadie se había dado cuenta. ¿Quién ha sido el idiota que se ha zampado a la secretaria?».

martes, 31 de julio de 2007

Lo mejor del dia

Lo mejor del día: salir y andar bajo el sol del invierno limeño, un moliente y un pan con camote, y el final del artículo de Rosa Montero:
"El efecto incredulidad-y-predisposición, que es cuando ya se te ha pasado del todo la borrachera amorosa y verdaderamente no te puedes creer que demonios viste en este imbécil o en esta ceporra por haber sufrido tanto. Momento en el que ya estás dispuesto y más que predispuesto a meterte otra pasión en la cabeza y recomenzar la chifladura. En fin, que tengáis una buena primavera".
Al fin y al cabo no ha sido tan mal día...

Crees en el amor

"Creo que el amor pasional es un producto de nuestra imaginación, es un producto de nuestro deseo y es un producto de nuestra necesidad, y como tal, es pura ficción, una invención que arrojamos al primero o a la primera que pasa a nuestro lado. Entonces lo que sucede es que esa pasión, que es un invento, se corroe, se lacera y se deteriora con la cotidianidad, porque efectivamente, cuanto más conocemos al otro menos nos lo podemos inventar".
Lo peor del amor no es que se termine, sino que se transforme. Y no porque el resultado de esa transformación sea algo malo en sí mismo, sino por lo triste que es comprobar cómo algo que empezó siendo algo grande, épico e inaprensible, termina convirtiéndose ante tus ojos en una cosa portátil, cómoda y segura. Como si compraras una joya de diamantes y con el tiempo te encontraras con vulgares zirconitas, que dan el pego, pero nada más, y encima tuvieras que estar contento por ello. Sin embargo, no hay nada más desolador que ver cómo una de esas pasiones arrebatadas y arrebatadoras que a veces surgen, se transforma ante tus ojos en una relación basada en lo que se supone que debe ser porque así le ocurre a la mayoría de la gente, y algo tormentoso, ardiente e imprevisible pasa a ser algo atemperado, tibio y seguro, donde el sentimiento de compañía y la pereza que da el solo hecho de pensar en empezar de nuevo son los reyes absolutos.
Bueno, quizás sí haya algo más triste que verlo:Vivirlo y resignarse a que las cosas no puedan ser de otra manera…

viernes, 6 de julio de 2007

EL REENCUENTRO

Iba mirando el periódico que acababa de comprar
y por eso no advirtió su presencia hasta que casi chocó contra ella.
- Perdone – dijo él, aún distraído y manoteando torpemente el diario.
- Vaya eres tu, pero si eres tú – dijo ella.
Victor alzó la vista. Lizzette estaba frente a él, con gesto sorprendido, sonriente. Tenia exactamente el mismo aspecto de siempre: Victor incluso creyó reconocer aquella casaca de cuero negro que algún día le compro. Que Bárbaro, cinco años sin verse y vestía la misma casaca que antes. Con lo mucho que se cambiaba de ropa por entonces y la cantidad de dinero que se gastaba en trapos.
- Pues sí, soy yo.
Se quedaron unos instantes sin saber qué decirse.
- Estás igual – dijo él.
- Tú también - dijo ella.
Victor se pasó disimuladamente una mano por el pelo, algo mas ralo pero aun conservaba su largo cabello, nunca había cambiado de peinado desde la secundaria (justo el tiempo en que la conoció a ella) y en el instituto seguía con el mismo peinado donde ella también había estudiado y terminado antes que él, aunque valgan verdades siempre parecía que ella le llevaba algo de ventaja en cuestiones de éxito económico claro había heredado una pequeña mina de oro que le generaba una entrada de dinero diaria considerable y él pues tenia su negocio que marchaba a paso lento pero siempre con la esperanza de que algún día diera sus frutos, tiempo el cual le dio la razón pero que Lizzette no pudo disfrutar.
- Acabo de llegar – explicaba Lizzette – Hace un par de días. Y ya no me voy mas. Se acabo la aventura italiana.
Era verdad, sí. Ahora Victor recordaba vagamente que Lizzette le había escrito que pensaba regresar a Lima. Pero eso había sido un año atrás. Ella se fue del país ahuyentada de tener a un hombre kilometralmente distinto que ella, uno se preguntara como duraron tanto tiempo (cerca de 8 años) hasta para responder a esa pregunta se da uno cuenta de que hasta en eso pensaban diferente, era un hecho que los dos se querían, un amor extraterrestre para el que este planeta no estaba aun listo (ni siquiera ellos), seguramente habitantes de otros planetas habrían envidiado su amor pero aquí en este planeta no, aquí no. Bueno el hecho era que se su padre vivía en Italia ya hace algunos años y le dio cobijo a su tristeza de tanto haber amado, querido, herido y dejado al hombre que abrigaba las noches mas frías y también las mas calientes de su cama ( el único lugar donde se entendían a la perfección, pero eso no bastaba).
- Te debo un mail, por cierto – recordó de pronto Victor, sintiéndose culpable.
- No te preocupes: ahora ya me podrás decir las cosas cara cara. O por teléfono.
Rieron los dos, Lizzette enseñando sus dientecitos pequeños y parejos, como de niña. Una mujer tan estupenda, Lizzette. Pero ¿qué cosas? ¿qué cosas podría decirle? ¿de que podría hablarle? ni por carta, ni por teléfono, ni cara a cara: no se le ocurría nada que contarle a esa mujer estupenda con la que había vivido casi 8 años.
- ¿Qué tal te va en la vida? – pregunto ella.
- Bien. Bueno.... Sí, bien ¿y a ti? – titubeó el.
- Muy bien. Ya ves. En pleno cambio.
Y, sin embargo los primero seis meses de su relación había sido un incendio. Y estoy hablando de al principio muy al principio, en los primeros tiempos: en esas épocas la piel echaba chispas, el silencio de otro era un enigma que avivaba el deseo y por las venas corría lava en vez de sangre. Victor nunca había mantenido un a relación sexual tan descomunal y tan febril como con Lizzette. Cuando se encerraban el uno con el otro estallaban cohetes, se calcinaban las estrellas, el mundo era un perpetuo redoble de tambor. Se bastaban. No necesitaban nada más. Era la apoteosis de los cuerpos. Ellos esperaban que algún vecino llamase a los bomberos, que apagué algo que solo podía ser apagado con toda el agua de las 200 millas del mar de Grau. El todavía la seguía deseando.
- ¿Sigues viviendo en Sta. Anita? - preguntoLizzette
- No ya me compre un depa, algo pequeño pero mío. Y tu donde vas a vivir?
- Oh, ahora, de momento, estoy en la casa de mi mama, pero estoy buscando una casa. Quiero comprar una.
Era la misma, exactamente la misma mujer que le volvió loco tiempo atrás, pero algo se había roto definitivamente. Al sutil mecanismo de la pasión le faltaba una pieza. Era como un reloj estropeado: si no marca la hora, se convierte en materia desordenada y absurda, en tuercas, cristales, ruedecillas inútiles. El reloj pierde su sustancia y ni siquiera es. Del mismo modo, los dientecitos de Lizzette, antes irresistibles, una suerte de dulces mordeduras, eran hoy unos dientes ajenos, inanimados. Años atrás no hubiera podido estar tan cerca de ella sin temblar y hoy deseaba marcharse. Le había herido.
- Y tu madre
- Muy bien. Con sus achaques, pero bien ¿y tu papa? – dijo el
- Estupendo, se volvió a casar con una italiana, ya sabes como es el pillo, dice que la tercera es la vencida.
- Que bien.
Coincidieron los dos, años atrás en una esquina del tiempo y el espacio. Pero después el mundo siguió girando y se perdieron. Y, sin embargo, ahora aún la quería. Se querían mucho los dos, de eso estaba seguro: con un amor antiguo y animal, con la costumbre de quien ha compartido gripes y de insomnios, con el mismo entrañamiento con que quieres a esa amiga que sales siempre y con la cual nunca sucede nada. La extrañaba.
- Bueno, Victor, me voy a tener que ir – sonrió ella – A ver si un día quedamos y comemos.
A Lizzette, la conocía bien, le pasaba lo mismo: estaba huyendo. Se miraron, se sonrieron; y se abrazaron estrechamente, con el dulce recuerdo de los abrazos de antaño. Que seas feliz, pensó Victor, que seas muy feliz, deseó desde el fondo de su corazón, con todas sus fuerzas. Y después se separaron los dos, muy aliviados.
Lizzette mía de siempre y la vez siempre tuyo, Victor, pensó el.